El presidente estadounidense, Barack Obama, puso énfasis el jueves en la creciente brecha entre ricos y pobres durante su primera reunión con el Papa Francisco, al abordar la lucha contra la desigualdad social y eludir asuntos de controversia como el aborto y los derechos de los homosexuales.
En una entrevista con el diario italiano
Corriere della Sera, Obama dijo que la “gran autoridad moral” de
Francisco había sumado peso a las peticiones de compensar los crecientes
desequilibrios entre ganadores y perdedores de la globalización y el
cambio económico.
“En Estados Unidos, en las
últimas décadas, hemos visto una creciente brecha entre los ingresos de
los que están muy arriba y los de una familia típica”, sostuvo.
“Pero esto no es un problema de Estados
Unidos, es un problema de los países del mundo. Y no es sólo un tema
económico, es un tema moral”, comentó el mandatario.
Al llegar al Vaticano, Obama y su
delegación pasaron ante la Guardia Suiza y fueron conducidos a través de
un vestíbulo decorado con frescos a una sala donde el Papa y él se
estrecharon cálidamente las manos.
Desde su elección hace un año, el Papa
Francisco ha criticado en varias ocasiones el capitalismo desenfrenado,
los excesos que están detrás de la crisis económica mundial, y la
creciente brecha entre ricos y pobres, incluso en países desarrollados.
Obama ha alabado repetidamente al Papa
por su compasión y el énfasis en ayudar a los pobres, y la reunión
podría dar ímpetu a una de sus iniciativas en Estados Unidos, como
impulsar a la clase media y ayudar a los estadounidenses con ingresos
bajos.
En la entrevista, Obama dijo que
la globalización y un mayor comercio habían sacado a cientos de millones
de personas de la pobreza en las últimas décadas.
“Pero el Papa tiene razón cuando dice que
no hay suficiente gente compartiendo ese progreso, y que hay muchas
personas que se nos están quedando detrás”, añadió.
El centro de Roma quedó bloqueado para la
visita de Obama, que iba a incluir una reunión con el presidente
italiano, Giorgio Napolitano, y el primer ministro Matteo Renzi después.
Cuando el predecesor de Francisco,
Benedicto XVI, planteó en 2009 el tema del aborto, un aspecto delicado
para muchos católicos de Estados Unidos ya que la Iglesia lo considera
pecado, Obama prometió hacer todo lo que pudiera para reducir el número
de abortos.
Francisco, aunque no ha sugerido cambios
en la doctrina de la Iglesia, ha usado un lenguaje más suave que su
predecesor respecto a los derechos de las mujeres y los homosexuales, un
aspecto en el que ha resonado con Obama, que contó con ambos grupos
para llegar a la presidencia en 2008 y 2012.
(Con información de R
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