Autor: Pedro de la Hoz | pedro@granma.cu
ROMA.— De una a otra primavera romana, cada mes los
transeúntes advierten en las principales avenidas y puntos de encuentro
más significativos de la ciudad una imagen de considerables proporciones
que llama la atención sobre cinco luchadores antiterroristas cubanos.
Dos de ellos, René González y Fernando González, regresaron a la isla
antillana luego de cumplir arbitrarias condenas. Tres permanecen presos
en cárceles norteamericanas: Gerardo Hernández, Ramón Labañino y
Antonio Guerrero. Sus rostros se han hecho familiares aquí a lo largo
del último año y no son pocos ya los que de tal manera se interesan por
la historia detrás de esos rostros.
Ese impacto se ha logrado gracias a la acción coordinada del Círculo de Roma de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, encabezado por el diligente periodista Marco Papacci, y el compromiso voluntario de la familia de publicistas Di Gregorio.
Al dialogar con Virginio, el patriarca, y sus hijos Alessandro y Claudio, salta a la vista la ausencia del más mínimo afán de protagonismo. “Este aporte es lo menos que podemos hacer por una causa que todos debían conocer”, acota Virginio.
Por delante exponen cinco razones que les asisten para apoyar la campaña por la liberación de los héroes cubanos: la imposibilidad de permanecer indiferentes ante la injusticia cometida por las autoridades norteamericanas; la necesidad de restituir derechos humanos flagrantemente violados; la sensibilización de la opinión pública con el caso; el carácter de la misión asumida por los jóvenes condenados, destinada a proteger a los suyos del flagelo del terrorismo; y un arraigado sentimiento solidario hacia un pueblo que ha ejercido desinteresadamente ese principio ético.
“Yo había incorporado esas razones cuando me involucré en el desarrollo de las vallas publicitarias por los Cinco —comenta Claudio—, pero las confirmé mucho más luego de escuchar aquí en Roma el testimonio de Laura Labañino en un encuentro con activistas. El valor humano de su padre y sus compañeros de lucha es una lección inconmensurable”.
“Sé que la batalla por la excarcelación de Gerardo, Antonio y Ramón se debe ganar en los Estados Unidos, pero desde diversas partes del mundo es posible crear mensajes que favorezcan la definitiva solución. El día que estos tres luchadores regresen a sus familias, la mía lo celebrará porque también ellos forman parte de nuestros seres queridos”, subraya Virginio.
Ese impacto se ha logrado gracias a la acción coordinada del Círculo de Roma de la Asociación de Amistad Italia-Cuba, encabezado por el diligente periodista Marco Papacci, y el compromiso voluntario de la familia de publicistas Di Gregorio.
Al dialogar con Virginio, el patriarca, y sus hijos Alessandro y Claudio, salta a la vista la ausencia del más mínimo afán de protagonismo. “Este aporte es lo menos que podemos hacer por una causa que todos debían conocer”, acota Virginio.
Por delante exponen cinco razones que les asisten para apoyar la campaña por la liberación de los héroes cubanos: la imposibilidad de permanecer indiferentes ante la injusticia cometida por las autoridades norteamericanas; la necesidad de restituir derechos humanos flagrantemente violados; la sensibilización de la opinión pública con el caso; el carácter de la misión asumida por los jóvenes condenados, destinada a proteger a los suyos del flagelo del terrorismo; y un arraigado sentimiento solidario hacia un pueblo que ha ejercido desinteresadamente ese principio ético.
“Yo había incorporado esas razones cuando me involucré en el desarrollo de las vallas publicitarias por los Cinco —comenta Claudio—, pero las confirmé mucho más luego de escuchar aquí en Roma el testimonio de Laura Labañino en un encuentro con activistas. El valor humano de su padre y sus compañeros de lucha es una lección inconmensurable”.
“Sé que la batalla por la excarcelación de Gerardo, Antonio y Ramón se debe ganar en los Estados Unidos, pero desde diversas partes del mundo es posible crear mensajes que favorezcan la definitiva solución. El día que estos tres luchadores regresen a sus familias, la mía lo celebrará porque también ellos forman parte de nuestros seres queridos”, subraya Virginio.
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