Tras anunciar la entrega de tres menores de 15 y 16 años que
supuestamente habían ingresado ocultando su verdadera edad, las Farc
afirmaron que estas niñas y 7 infantes más fueron infiltradas en sus
filas por la Policía Nacional colombiana para realizar trabajos de
inteligencia y sabotaje.
En un comunicado, el llamado bloque
occidental Alfonso Cano de las Farc afirma que el pasado 3 de mayo
entregaron al Comite Internacional de la Cruz Roja a 3 menores que
“ingresaron irregularmente” al grupo guerrillero y agrega que “…ellas ya
habían sido reclutadas junto a otros 7 menores para cumplir esa
misión
específica, por unidades de la Policía Nacional, a escondidas de sus
familias, y preparadas en elementos básicos de milicia e inteligencia de
combate, bajo el estímulo de recibir una paga mensual y otra suma mayor
como recompensa cuando cumplieran la misión”.
Subraya que “su permanencia en la guerrilla debía ser por un tiempo
preciso, con el objeto de conseguir información para dar de baja o
ayudar en la captura de mandos guerrilleros, realizar acciones de
sabotaje y contribuir a la localización del grupo, para proceder a
bombardearlo”.
El grupo guerrillero advierte que “este hecho constituye un
reclutamiento de menores de 15 años efectuado por las fuerzas armadas
colombianas que, incluso aunque no hubiera sido efectuado para realizar
tareas de infiltración y espionaje a las Farc, constituye un crimen de
guerra”.
Agrega el comunicado que las menores, procedentes del área rural de
Magüí Payán, en Nariño, y El Bordo, en el Cauca, cumplida la misión,
debían desertar convidando a otros guerrilleros activos y presentarse
con el armamento en la Policía de esas localidades.
Luego dice que denuncian ante la opinión nacional y la comunidad
internacional “esta práctica criminal, sistemática y perversa” por parte
del Estado colombiano que, “en violación a todos los códigos que rigen
las leyes de la guerra y el DIH, practica el reclutamiento de niños para
Infiltrarlos en nuestra organización y enviarlos como carne de cañón y
sin mayor preparación a cumplir tareas tan riesgosas como son las
actividades de espionaje”.
Seguidamente, el grupo guerrillero expresa:
“Hacemos un llamado para que en momentos en los que la paz con
justicia social es objeto de diálogos en La Habana y de un amplio debate
nacional, el Estado colombiano y sus fuerzas armadas proscriban
definitivamente esas ilegales prácticas, deshumanizadas, viejas e
inútiles, que tan solo revelan la verdadera catadura criminal del
régimen que las usa, a la vez que manifestamos nuestra disposición para,
en un proceso de esclarecimiento, explicar con detalle las
circunstancias que han llevado a que menores de edad se hayan vinculado a
nuestra organización (nunca como combatientes mientras son menores de
15 años, sino en la retaguardia)
Y concluye: “Un acuerdo de naturaleza humanitaria resultaría más que
oportuno para aliviar la situación de los combatientes y la población no
combatiente que el Estado se obstina en involucrar en el conflicto a
través de redes de informantes y sucias prácticas como esta que hoy
estamos denunciando”.
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