No es un secreto que la contrarrevolución
cubana es fruto del trabajo de la CIA, eso no es propaganda comunista,
lo confirman los documentos oficiales del Gobierno norteamericano. Acuñados
como “disidentes u opositores” para darle una imagen de autenticidad
que no poseen, los asalariados de Washington entre ellos Yoani Sánchez
Cordero, conformada como bloguera mediante un plan elaborado por la
Agencia Central de Inteligencia, se lanzan a emitir criterios respecto a
la mesa de paz establecida soberanamente por el Gobierno venezolano y
predecir que el “perdedor” de ese encuentro es nada menos que el
Gobierno cubano.
Para el más simple de los ciudadanos que
conocen los gobiernos de la llamada democracia representativa, saben
perfectamente que ninguno se ha sentado jamás con los representantes de
las clases más humildes y explotadas de esas sociedades, pues tales
gobiernos no respetan criterios ni reclamos populares.
Solo un gobierno popular con mayoritario
respaldo puede llevarlo a cabo y Nicolás Maduro les ha dado una lección
que Venezuela no olvidará.
La oposición burguesa demostró su
verdadero carácter reaccionario y estar de espaldas al pueblo. Evidenció
soberbia, prepotencia y pleno apoyo a los actos de violencias que
trajeron la muerte de seres humanos inocentes y el incendio de
universidades, instituciones oficiales e incluso guarderías infantiles,
al solicitar un indulto para los responsables de esas acciones
terroristas, como si esos hechos, respaldados y estimulados por partidos
políticos aupados por Washington, no fueran delitos sancionados
fuertemente por las leyes.
Si algo importante ejecutado por el
presidente Hugo Chávez Frías, fue darle educación y cultura a su pueblo,
mediante las diferentes misiones que alfabetizaron y elevaron el nivel
académico de los venezolanos, a los que ya no se les puede engañar con
frases y posturas mediáticas.
Entre las declaraciones de los
asalariados cubanos llama la atención las emitidas por la bloguera made
in USA Yoani Sánchez Cordero, al hacer un análisis de la
contrarrevolución interna.
Sus afirmaciones coinciden con las apreciaciones de los cubanos que apoyan al proceso socialista en Cuba.
Entre sus palabrerías insulsas, Yoani
reconoce tajantemente las limitaciones de la contrarrevolución interna,
al afirmar textualmente que:
“La mayor parte de la oposición de la Isla no quiere ni escuchar hablar de un diálogo”.
“Los opositores no acaban de confluir
en un proyecto de país que pueda defenderse con coherencia en cualquier
negociación y quedar como una alternativa viable”.
“¿Están preparados los que hoy operan
en la ilegalidad para sostener un debate y ser capaz de convencer a la
audiencia? ¿Podrán representarnos dignamente llegado el momento?”
“…estos grupos no han podido llevar su mensaje a un número significativo de cubanos.”
“Si mañana mismo la mesa para un
diálogo estuviera lista, resultaría poco probable que escuchemos un
discurso tan bien articulado en la oposición cubana como el logrado por
sus colegas venezolanos.”
Y concluye Yoani con la siguiente reflexión:
“Que puedan hablar por
nosotros los ciudadanos, pero que lo hagan por favor, con coherencia,
sin violencia verbal y con argumentos que nos convenzan”.
Esta caracterización hecha por una mujer
formada bajo el socialismo cubano, que logró una carrera universitaria
sin costo alguno, tener un hijo con todos los cuidados médicos de forma
gratuita, y lo reconozca o no, muy acostumbrada a escuchar discursos
coherentes y profundos de los máximos líderes de la Revolución,
demuestran su decepción por los elementos que conforman la llamada
“disidencia”.
Yoani sabe perfectamente que la
contrarrevolución cubana no tiene respaldo popular, es conocida
solamente en las misiones diplomáticas, carece de valores éticos,
morales, de educación y convicciones políticas; sus principales
objetivos son obtener dinero fácil y lograr una visa como refugiados
para emigrar a Miami.
Después de estas reflexiones de la acaudalada bloguera no queda otra cosa que preguntarse:
¿Diálogo con la contrarrevolución asalariada de los yanquis? ¿Con qué se sienta la cucaracha?
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