| Pedro Junco, el autor de “Nosotros” |
quiero decirte algo
que quizás no esperes
doloroso tal vez.
Escúchame,
que aunque me duela el alma
yo necesito hablarte
Y así lo haré.
Cuando escucho esta canción de Pedrito Junco, ese gran compositor cubano, sin quererlo, vienen a mi mente recuerdos de un triste episodio que viví y sufrí. Muchas veces visite a Gilberto, el hermano de
Clara, por esas coincidencias de la vida, él tenía sintonizado en su viejo radio, que tenía junto a la cama esta canción, que estaba entonces de moda. No hay dudas que le gustaba mucho. Esto me lo decía el brillo que adquirían sus ojos hundidos entre los pómulos y la frente.
Nosotros,
que fuimos tan sinceros,
que desde que nos vimos
amándonos estamos”.
Nosotros,
que del amor hicimos un sol maravilloso
romance tan divino.
Gilberto no llegaba a los veinte años, él, al igual que muchos
jóvenes de mi barrio en aquellos tiempos, se había enfermado de los
pulmones desde hacía 3 ó 4 años. La familia concentró todo su esfuerzo
para que él se curara, para salvarle la vida. Era necesario el reposo
absoluto y así se hizo, todos sus hermanos, que eran 9, su madre y su
padre, se apretaron aún más el cinto, pero todo en balde, cada vez peor,
cada vez más tos y más sangre. Estaba condenado a muerte.que fuimos tan sinceros,
que desde que nos vimos
amándonos estamos”.
Nosotros,
que del amor hicimos un sol maravilloso
romance tan divino.
A los 20 años lo enterramos.
Nosotros que nos queremos tanto
debemos separarnos
no me preguntes más.
No es falta de cariño,
debemos separarnos
no me preguntes más.
No es falta de cariño,
te quiero con el alma
te juro que te adoro
y en nombre de ese amor,
y por tu bien te digo adiós.
Algún tiempo después supe algo que no conocía en aquellos días cuando
hacia las visitas a Gilberto. Me dijeron que Pedrito Junco escribió
aquella canción para su novia. Era una canción de despedida. Él no
quería hacerle daño a ella, la quería mucho y estaba enfermo de los
pulmones.te juro que te adoro
y en nombre de ese amor,
y por tu bien te digo adiós.
¡Gilberto también tenía una novia!
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