Por: Michael Díaz Monteagudo
Dice un viejo refrán cubano que la avaricia rompe el saco.
No hace ni menos de 2 años, se mencionaba que en la SINA (sección de
intereses de Estados Unidos en Cuba) estaban ofertando cursos sobre la
nueva y futura ciencia del mundo, “el liderazgo”. Imagínese usted,
enseñarle a un joven cubano de liderazgo, le zumba el mango.
Como la cancioncita aquella no les gustó mucho a los jóvenes y porque se
sabían bien por donde venía la bola mala, nadie le hizo swing a todo
aquello.
Hoy vuelven los cantos de sirena y la misma “Trova” y cito “Estados
Unidos destinará más de 1,2 millones de dólares para que a partir del
próximo 30 de septiembre cerca de 100 estudiantes cubanos puedan
participar en un programa de liderazgo (…)” fin de la cita.
El llamado continúa explicando que es para jóvenes de 9no a 12mo grado y que existen facilidades y un buen programa diseñado.
Si claro, como no.
Imagínense ustedes, jóvenes de esas edades, que deben enfocarse en sus
estudios para dominar la lengua española, tanto en su lenguaje oral,
como escrito; en conocer sobre las herramientas que las matemáticas te
ofrecen para la vida diaria y en saber de buena tinta la historia de su
país, estudiando liderazgo.
No me parece a mí que perder un mes de clases en aprender a ser el jefe
con 15 o 18 años te sirva de mucho. En la vida hay que contar con una
cuota de humildad. No pretenda nadie dirigir con 18 años.
A nuestros jóvenes no les hacen falta clases de liderazgo, esa ya la llevan en las venas y casi que se trasmite por la genética humana.
Nuestros jóvenes necesitan ser los mejores estudiantes de sus clases en
las materias básicas de su edad que le permitan tener una sólida
preparación para su futuro ingreso a la universidad y posteriormente
ejercer en la sociedad.
Nuestros jóvenes necesitan fortalecer sus valores, la educación cívica y
formal, llevar una vida sana y feliz, sin tener que preocuparse por
convertirse en líderes. Y si después de ser obreros, técnicos,
profesionales, licenciados, ingenieros o doctores, quieren ser líderes,
pues que tomen, un curso no, 2 o tres, así tendremos cubanos más capaces
y preparados para desarrollar nuestro país.
Dicho el cuento “compay”, a otro con ese cuento.
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