Por: Maria Carla González*
El proyecto de la Revolución Cubana no habría sido posible de no haber contado con el apoyo de una población mayoritaria. Las transformaciones que comenzó a experimentar la sociedad cubana a partir del triunfo de Enero de 1959 se derivan del pueblo y fueron realizadas por la propia gente a través de la guía de nuestros dirigentes. Sin embargo, esos hombres y mujeres que apostaron por el futuro, han sufrido el impacto de una política basada en la violencia y el terror, concebida y ejecutada bajo la protección del gobierno de los Estados Unidos en su desenfrenado propósito de socavar la Revolución.
