“Sin Hemingway no habría
habido razón para que una productora estadounidense filmara en Cuba”,
asegura Fernando Uriegas, productor de “Papá”, recientemente rodada en
La Habana, y la primera película de Hollywood filmada en la Isla en los
últimos 55 años, desde el Triunfo de la Revolución. Uriegas, productor
del filme, reconoce La Habana y Cuba siempre serán parte de sus lugares
favoritos.
¿Es un reto filmar en Cuba?
Fernando Uriegas: Si, puede ser un gran reto. El
sistema de trabajo no es como los sistemas internacionales, existen
demasiadas carencias técnicas y de equipamiento. Me invitaron a
participar en la cinta, principalmente, para tratar de elevar los
estándares y acercarse lo máximo a lo que un grupo de rodaje de
producciones internacionales está acostumbrado. Él conocer los límites
de la isla ayudo a solucionar muchos aspectos del rodaje.
¿Han tenido problemas con permisos, equipos, etc.?
La escasez de productos y la falta de competencia que sufre Cuba
impactaron fuertemente en nuestro trabajo y presupuesto. Los permisos,
como cualquier trámite en Cuba, pueden tardar hasta 30 días, demasiado
tiempo. Las cámaras vinieron de Alemania por que el único proveedor
local es una subsidiaria de una compañía alemana. Los equipos en Cuba
son bastante viejos y nada baratos. Si Cuba quiere competir por
producciones internacionales, deberá abrirse a la competencia y permitir
a otras compañías de renta de equipos establecerse en la isla sin tener
que asociarse con instituciones estatales. Gran parte de los camiones
que utilizamos son de los años 50, con capacidad muy limitada. Solo
existe un tráiler de maquillaje y no hay un solo motorhome
donde instalar a los actores. Tuvimos que adaptar un autobús como
camerino para nuestra actriz principal, nos tomó más de un mes y el
resultado fue tan simpático como extraordinario.
Papá pudo ser filmada en Cuba porque el Departamento del
Tesoro de Estados Unidos eliminó la mayoría de las restricciones del
bloqueo.
Efectivamente se logró una licencia que emite el Departamento del
Tesoro que permitió a la productora estadounidense invertir en Cuba. Sin embargo, el monto que se fijó para dicha inversión hizo necesario buscar un inversionista que no necesitara de licencia. Uno
de los factores principales para lograr filmar esta película en sus
escenarios originales fue la decidida participación del Gobierno y
pueblo de Cuba. La cinta es en si un documental, ya que documenta de forma extraordinaria un pasaje trascendente de la vida de Hemingway.
¿Cómo fue filmar en lugares como el Gran Teatro de la Habana?
La experiencia de conocer y recrear un pedacito de la historia de
estos lugares fue extraordinaria. Es como si hubiéramos estado presentes
cuando sucedieron los hechos hace ya más de 50 años. La intensidad con
la que se ha logrado preservar estos espacios es maravillosa, el trabajo
de Don Eusebio Leal
ha sido impecable. El rodaje no se habría logrado sin la participación
del Ministerio de Cultura, del ICAIC (Instituto Cubano de Arte e
Industria Cinematográfico) y de la Oficina del Historiador.
¿Cuál es la relación entre Hemingway y Cuba?
Creo que no soy la persona más indicada para esto, sin embargo si
puedo atestiguar que la gente en Cuba siente una gran emoción
simplemente al oír nombrar a Papá Hemingway, así como la gran cantidad
de gente de todas partes del mundo que llega a Cuba diariamente para
conocer un poco más de Hemingway y tratar de entender la magia que lo
unió a esta hermosa tierra. En alguna ocasión, conversando con Ada Rosa
Alfonso, directora del Museo Finca Vigía, me comentó “esta película se logró filmar en este sitio sólo por que Hemingway así lo quiso”.
Quizás tenía que ser así, sin Hemingway no habría habido razón para que
una productora estadounidense filmara en Cuba, bien hubiesen podido
recrear la historia en México, Colombia o República Dominicana, pero eso
seguro no habría gustado a Hemingway.
No hay comentarios:
Publicar un comentario