Tomado del Blog Cambios en Cuba
Por M. H. Lagarde
Un despacho de AP da cuenta que, en un
libro que será publicado la próxima semana, la exsecretaria de Estado,
Hillary Rodham Clinton, exhortó al presidente Barack Obama a que
levantara o relajara el “embargo” contra Cuba porque ya no era
conveniente para Estados Unidos ni fomentaba el cambio en la isla
comunista.
De este modo, la exsecretaria de Estado
de la administración Obama y posible candidata a la presidencia de
Estados Unidos por el partido demócrata, se pone a la cabeza de la lista
de exfuncionarios que en las últimas semanas le han pedido al actual
presidente una mejoría de las relaciones con Cuba. Clinton, de paso,
deja al descubierto cuáles pueden ser las verdaderas razones que
impulsan dicha tendencia. No se trata de una preocupación real por el
sufrimiento que el bloqueo le proporciona al pueblo cubano, sino, ante
el fracaso del llamado “embargo”, buscar otra forma, una suerte de plan
B, para derrocar a la revolución cubana.
Según los extractos de Hard Choices
obtenidos por The Associated Press, para Clinton el embargo le ha dado a
los líderes comunistas Fidel y Raúl Castro una excusa para no poner en
marcha reformas democráticas.
Si se tiene en cuenta que Obama ni
siquiera había nacido cuando Estados Unidos decidió rendir por hambre y
necesidades de todo tipo a la Isla rebelde, hasta cierto punto es
comprensible la ignorancia que algunos altos funcionarios
norteamericanos puedan tener sobre el tema del bloqueo a Cuba.
Por lo visto, la exjefa de la diplomacia
norteamericana desconoce la existencia de un memorando de 1960 del
entonces Subsecretario de Estado Adjunto para los Asuntos
Interamericanos, Lester Dewitt Mallory, discutido en una reunión
encabezada por el entonces Presidente de los Estados Unidos, donde se
afirmaba lo siguiente: “No existe una oposición política efectiva en
Cuba; por tanto, el único medio previsible que tenemos hoy para enajenar
el apoyo interno a la Revolución es a través del desencanto y el
desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas.
Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la
vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba, para
disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre,
desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.
Solo la ignorancia de la justificación
del bloqueo puede explicar que la señora Clinton afirme en su libro que:
“Desde 1960, Estados Unidos había mantenido un embargo contra la isla
con la esperanza de sacar a Castro del poder, pero solo logró darle
alguien a quien culpar por los problemas económicos de Cuba”.
De la misma carencia intelectual peca
Hillary cuando afirma que al pedirle a Obama el fin del embargo, creía
que “la mejor manera de llevar el cambio a Cuba sería exponer a su
pueblo los valores, la información y las comodidades materiales del
mundo exterior”.
Por lo visto, la señora Clinton tampoco
sabe que la Revolución cubana no surgió de la nada, sino, en buena
medida, de un intento anterior de nuestros “amigos” estadounidenses de
imponernos sus “valores”.
Tal y como hoy pasa con el bloqueo, el
experimento que duró más de medio siglo y que es tristemente recordado
en la historia de Cuba como la etapa seudorrepublicana o neocolonial, no
resultó y acabó por convertirse en la principal causa del cambio
revolucionario de 1959.
No hay comentarios:
Publicar un comentario