Por: Francisco García
La pasada semana participé en una
conversación con los jóvenes venezolanos Alejandro Suárez Teppa y
Eusebio Costa, cabecillas de los llamados eufemísticamente “Campamentos
de Protesta”, insertados en Caracas.
Después de escuchar sus “experiencias de
lucha” me percaté de que se trata de dos sujetos violentos, que en los
últimos meses han organizados varias de las terroríficas “guarimbas”
para tratar de alcanzar a través de la violencia y de un despliegue o
cayapa comunicacional nunca vistos, lo que no han logrado por medio de
los votos en las elecciones de los últimos 15 años en Venezuela.
Ambos “guarimberos” hablaron de su
exitosa estancia en Ginebra y del apoyo recibido de la
archirreaccionaria ONG “UN WATCH”, que según los entendidos es la voz de la CIA entre las ONGs de Ginebra.
Igual comentaron de las entrevistas que
les organizó la corresponsal de Notimex, Gabriela Sotomayor, en calidad
de presidenta de la Asociación de Corresponsales Acreditados Ante
Naciones Unidas (ACANU), de quien dijeron es una periodista que les dio
total apoyo y quien puso a disposición de estos exégetas del crimen, los
espacios de su organización para encuentros futuros con otras voces
“democráticas” contra el gobierno constitucional de Venezuela.
Ambos jóvenes venezolanos se deshicieron
en elogios sobre esta periodista, a quien calificaron de “su apoyo en
Ginebra”, y con la cual, según dijeron, pueden contar para su lucha por
acabar con un gobierno electo democráticamente.
Y no se equivocaron estos “guarimberos”,
pues resulta que en las últimas semanas, la presidenta de la ACANU,
Gabriela Sotomayor, ha organizado varias conferencias de prensa contra
el gobierno venezolano, en coordinación con la ONG “UN WATCH”.
A principios de junio Sotomayor le
“sirvió la mesa” a los golpistas venezolanos Pedro Nikken y Carlos Ayala
Corao, “ilustres abogados” que el 11 de abril del 2002 redactaron el
llamado “Decreto de Transición del Gobierno de Unidad Nacional”,
panfleto que intentó dar cuerpo legal al Golpe de Estado fraguado en
Venezuela, para justificar la destitución, “de un solo plumazo” de los
poderes ejecutivo, legislativo y judicial, incluso el cambio del nombre
de la Patria de Simón Bolívar.
¡Menos mal que el mamotreto
“antijurídico” apenas llegó a ser perversa flor de un solo día, pues el
pueblo venezolano salió como avalancha patriótica y restituyó en el
poder al presidente Hugo Chávez.
Días después, la señora Gabriela
Sotomayor organizó otro encuentro de los medios de prensa con opositores
venezolanos; en este caso, Alejandro Suárez y Eusebio Costa, líderes de
las llamadas “guarimbas”, que tanta violencia, terror y muerte han
generado en las calles de Venezuela, pero que siguen siendo mostradas al
mundo por las multinacionales de la noticia sin ética, como supuestas
“protestas pacíficas”.
Estos “niños de pecho” guarimberos se
apertrechaban en algunas calles caraqueños con abundantes armas, bombas
molotov, drogas y logística bien pagada para garantizar la persistencia
de sus “inocentes” acciones.
Es evidente que a la señora Gabriela
Sotomayor no le importan la credibilidad y los antecedentes de sus
fuentes de información, siempre que trasladen las líneas de mensajes que
a ella sí les interesa.
Por todos es conocido que existe una
clara intención de la derecha violenta venezolana, en complicidad con el
gobierno de EEUU, para derrocar al legítimo gobierno establecido en ese
país. Para esto insisten en crear, después de los fallidos intentos en
la OEA, una matriz internacional desfavorable en los organismos
internacionales y Naciones Unidas contra un Estado que por méritos
propios es miembro del Consejo de Derechos Humanos.
Resulta vergonzoso que la Presidenta de
la ACANU, instancia que agrupa a reconocidos periodistas y medios de
prensa de todo el mundo, utilice a esta prestigiosa Asociación y los
espacios de Naciones Unidas para desarrollar su agenda política
personal, en componenda con una ONG tan poco creíble como UN WATCH,
principal aliada de los crímenes de Israel contra el pueblo palestino.
Algo debe estar ocurriendo detrás de este
activismo de Gabriela Sotomayor, cuya presidencia e iniciativas están
poniendo en riesgo el crédito de la ACANU.
Me temo que en el futuro vendrán más
“showsitos” como los ocurridos en las últimas semanas. No por nada ella
es, a decir de sus guarimberos y golpistas invitados, “Nuestra Mujer en
Ginebra”.
garciaf965@yahoo.es
(Tomado de Aporrea.org)
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