El Gobierno de Alemania ha instado al
responsable de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU en la
embajada estadounidense de Berlín a abandonar el país, a raíz de la
detección de dos supuestos casos de espionaje.
El portavoz de la canciller Angela
Merkel, Steffen Seibert, ha explicado en un comunicado que la “petición”
se ha realizado a raíz de las pesquisas abiertas y de las “dudas”
surgidas “sobre las actividades de los servicios de Inteligencia de
Estados Unidos en Alemania así como por los meses transcurridos sin
obtener respuestas”. El jefe de la CIA en Berlín debe abandonar el país
en los próximos días para evitar un proceso formal de expulsión, que
implicaría declararlo primero “persona non grata”, una decisión sobre la
que la legación estadounidense ha preferido no pronunciarse.
La fiscalía federal anunció ayer que
estaba investigando a una persona que trabaja en el Ministerio de
Defensa alemán ante la posibilidad de que hubiese filtrado información a
los servicios secretos de EEUU, y además efectuó varios registros. El
miércoles de la semana pasada la fiscalía detuvo a un espía alemán acusado de actuar como agente doble
para Washington, a quien habría desviado 218 documentos, entre ellos
actas de la citada comisión que investiga la actividad de la
inteligencia estadounidense en Alemania. Según las primeras
investigaciones, los supuestos espías no habían tenido acceso a ningún
tipo de información importante.
Seibert agregó que el Ejecutivo alemán se toma “muy en serio” este asunto, pese a que considera “indispensable” una cooperación “estrecha y en confianza” con Washington
“en interés de la seguridad de sus ciudadanos y de sus misiones en el
extranjero”. Para mantener este tipo de relaciones bilaterales es
“necesaria” la “confianza mutua” y la “transparencia”, señaló Seibert,
algo que Berlín “espera de sus socios más estrechos”.
Poco antes del comunicado, Merkel realizó sus declaraciones más contundentes hasta ahora y advirtió de que “espiar a aliados” es una “pérdida de energía”.
“Tenemos muchos problemas, deberíamos centrarnos en las cosas
importantes”, declaró la canciller durante una comparecencia junto al
primer ministro moldavo, Iurie Leanca. “La guerra fría ha concluido”,
las tareas de los servicios secretos en el siglo XXI deben ser otras muy
distintas, y lo fundamental es mantener la “confianza” entre aliados
que “comparten valores”, añadió la canciller. “En estos tiempos lo
decisivo es mantener la confianza, porque más confianza significa más
seguridad”, argumentó.
En tanto, la Casa Blanca aseguró que es
“esencial” también para Estados Unidos que continúe su cooperación con
Alemania en todo tipo de áreas. La portavoz del Consejo de Seguridad
Nacional (NSC) de la Casa Blanca, Caitlin Hayden, no quiso comentar
específicamente la expulsión del jefe de los servicios secretos
estadounidenses por tratarse de “un asunto de inteligencia”.
El caso de los dos supuestos espías colma
el vaso después de un año complicado para las relaciones entre
Washington y Berlín que comenzó con las revelaciones del excontratista
de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) norteamericana Edward Snowden.
En los documentos oficiales filtrados quedaban de manifiesto unas
actividades de espionaje que incluían un supuesto pinchazo del teléfono de Merkel.
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